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Queridos lectores, queridas lectoras:
Estoy segura de que se lo hemos contado antes por aquí, pero quiero empezar este boletín con un ejemplo del desafío que supone para la redacción de Internacional tener uno de los principales focos informativos en la Casa Blanca, Washington, con seis horas de diferencia con España. Y además con Donald Trump, imprevisible por definición, en la presidencia. Ayer, al borde de la medianoche en España, nuestra corresponsal, Macarena Vidal Liy, bromeaba en un chat interno sobre el enésimo rumor sobre la firma del acuerdo preliminar entre Estados Unidos e Irán: "Si me dieran un millón de dólares por cada vez que han dicho que han firmado...".
Esta vez, sin embargo, era cierto. El acuerdo se rubricó en un acto virtual que pilló a Trump en Versalles, en París, invitado por Emmanuel Macron a una cena de gala (luego volveremos sobre las formas en que los líderes europeos tratan de cortejarle):
El memorando debería desembocar en un acuerdo definitivo más detallado que ponga fin permanente a la guerra entre los dos países, en la que han muerto más de 7.300 personas y que sembró el caos en la economía global al disparar los precios del combustible. Pero como me contaba anoche Macarena, "ahora empieza la parte difícil". Había terminado una -otra- jornada extenuante de trabajo, tras una semana "trepidante" en la que parecía que podía torcerse todo, pero aún tuvo tiempo de mandarme un audio con sus impresiones:
Lo difícil empieza a partir de la firma de este memorando, porque hay que poner en marcha los términos del acuerdo y empezar a negociar qué va a ocurrir con el estrecho de Ormuz, con el programa nuclear iraní y qué es lo que van a recibir a cambio los iraníes. En el texto que ha dado a conocer Estados Unidos, Irán se compromete a no buscar un arma nuclear, que es algo a lo que ya se había comprometido antes de la guerra. Se va a abrir el estrecho de Ormuz, que ya estaba abierto antes de la guerra. No parece que Estados Unidos vaya a conseguir nada que tuviera el día antes de empezar esta guerra, pero Irán sí consigue términos bastante atractivos.
La incógnita es qué ocurrirá si Washington dice que Irán no está cumpliendo su parte, y al revés. Hay una tremenda desconfianza entre ambos. Este miércoles, Trump ha dicho que si en los 60 días que se dan para negociar no se ve que Irán cumpla, Estados Unidos volverá a bombardear, y entonces volveríamos a la casilla de salida del 28 de febrero. Y el régimen en Teherán asegura que si Israel ataca en Líbano, lo considerará una violación del pacto.
Les dejo aquí varias piezas de Macarena y de Trinidad Deiros Bronte para entender en qué consiste este acuerdo preliminar y quién sale ganando con él:
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