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La Ley del Cine no solo va de eso, obviamente. En su articulado se desarrolla la protección del patrimonio fílmico y de la producción independiente, hay espacio para la inclusión de las series en las ayudas, y se subraya el fomento de transparencia, diversidad e igualdad. Plataformas como Netflix o Disney+ estarán obligadas a compartir públicamente sus datos de visionados, que suelen mantener ocultos total o parcialmente (Netflix actualmente publica un informe cada seis meses con la audiencia de ese periodo). Además, no podrán recibir ayudas “las películas cinematográficas producidas directamente por prestadoras de servicios de comunicación audiovisual”. Aunque cabe la posibilidad de que las compren y las incorporen a su catálogo, algo muy habitual, que genera dudas sobre la eficacia de la medida.
Más allá de los cambios negociados ayer en las exenciones fiscales, en la Ley hay temas que no cambiarán en las nuevas enmiendas que se presentarán después del verano y que, pactadas, serán incorporadas al texto para pulirlo. Por ejemplo, la Filmoteca Española, además, recibirá la protección de BIC (Bien de Interés Cultural) para garantizar el cuidado del patrimonio audiovisual que conserva. Se establece que al menos un 35% de las ayudas a la producción vaya destinado a filmes dirigidos por mujeres, como ya sucede en la práctica. Y veremos cómo se desarrolla la creación de un Consejo Estatal de Cinematografía y la Cultura Audiovisual, un organismo autónomo pero consultivo, cuyo poder y alcance real representa aún una incógnita. Además, el ICAA deberá elaborar y publicar cada cierto tiempo un plan estratégico.
El cine, como la Cultura en general y otros elementos que a mí me parecen claves en la vida de un país, tipo la Educación o la Sanidad, se ha convertido en un mercadeo muy alejado de cómo deberían ser legislados: con pactos de Estado, con mirada amplia y pensando en el futuro. Es una desgracia, pero soy realista: esto no va a pasar, esta Ley del Cine puede estar muy bien y solo queda retocarla para llegar a ese nivel. Ojalá todos escuchen y sean escuchados.
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