|
No queremos ser pesados, pero a medida que avanzan las jornadas y se disputan más partidos, las previsiones que teníamos, los miedos y advertencias de algunos, se han hecho realidad. Las llamadas pausas de hidratación, parones para colar un poco de publicidad en mitad de cada tiempo, una invención de los organizadores de este Mundial de fútbol a cargo de EE UU, México y Canadá, están influyendo mucho en el juego.
El modelo norteamericano de los sports, en su concepción más amplia de entretenimiento, ha aplicado parones de tres minutos a todos los partidos, independientemente de las condiciones de calor o humedad, que en la mayoría de los casos no se corresponden con la alarma generada por las altas temperaturas esperadas en las ciudades anfitrionas. Los partidos se juegan en estadios climatizados como centros comerciales y los futbolistas no sufren esos condicionantes supuestos. Si bien, se aplican tiempos muertos que nadie ha pedido y que los entrenadores de los equipos tratan de usar lo mejor que pueden para tomar el control del partido. Ahí es donde se nota.
Mi compañero David Álvarez, enviado especial a EE UU para la cobertura del Mundial ha analizado los datos de los partidos y se ha fijado en una métrica que se conoce como peligro esperado (xT): mide cuánto se acerca o se aleja un equipo del gol a través de los pases y las conducciones, la temperatura de la iniciativa en el juego. La conclusión: En las 56 pausas de los primeros 28 partidos del Mundial, se registraron 24 cambios de tendencia al reanudarse el encuentro. Cuatro de cada 10 paradas, exactamente el 43%, dieron lugar a una inversión en la corriente del partido. Además, otras 20 pausas provocaron el freno del dominio del equipo que llevaba la iniciativa. Le pasó, por ejemplo, a España en el primer tiempo de su partido contra Cabo Verde. Bubista consiguió que su equipo equilibrara el dominio durante un tramo al comienzo del segundo cuarto.
Ayer, en la expedición de la selección en Chattanooga, nos explica otro de nuestros enviados especiales, Juan Irigoyen, se seguía debatiendo sobre cómo recuperar la esencia del juego de la selección, sin renunciar al mando de Rodri, dónde reubicar a Pedri para que el equipo carbure como acostumbra y con quién reencontrar el vértigo en los extremos que tanta falta le hizo al equipo de De la Fuente ahora que Nico Williams está todavía muy falto de ritmo y Lamine Yamal no puede asumir aún el peso de un partido completo. Los focos apuntan a Yeremi Pino.
Este domingo España vuelve a escena y su imagen, su fútbol y los goles deben tener mucha más presencia que el lunes pasado en su estreno en Atlanta. Vuelven al mismo escenario, esta vez contra Arabia Saudí. Y ya no valen medias tintas.
|