The World: Engañados para luchar por Rusia
Además, se vende la casa de “Caracortada”.
El Times
5 de mayo de 2026

Bienvenidos a The World, un boletín sobre la actualidad internacional.

Buenos días a todo el mundo. Hace unos dos años, la presencia de soldados norcoreanos combatiendo en la guerra de Rusia contra Ucrania fue vista como una señal de que Moscú estaba cada vez más preocupado por su menguante reserva de soldados.

Según estimaciones occidentales, Rusia ha estado perdiendo alrededor de mil soldados al día, entre muertos y heridos. Para compensar esas cifras, el país ha reclutado presos, ha ofrecido incentivos en efectivo a estudiantes y ha ampliado el rango de edad para el reclutamiento. También ha comenzado a reclutar con mayor agresividad en el extranjero, más recientemente en África.

Un equipo de mis colegas escribió un artículo extraordinario sobre cómo muchos de los africanos que acaban en el frente en Ucrania en realidad nunca se alistaron para la guerra. En esta edición, nuestro jefe de la corresponsalía de África oriental, Matthew Mpoke Bigg, explica por qué tantos acaban luchando, y muriendo, de todos modos.

También:

  • Ataques en el golfo Pérsico.
  • El partido de Modi marca un hito en India.
  • Una entrevista con Tucker Carlson.
Un hombre vestido con ropa oscura está de pie junto a una alambrada, mirando un campo verde con un rebaño de animales.
Las afueras de Nairobi, donde Vincent Awiti vivía antes de irse a Rusia. Ed Ram para The New York Times

Por qué los jóvenes africanos acaban en el frente en Ucrania

Rusia necesita soldados para alimentar su maquinaria de guerra en Ucrania. Los jóvenes de África necesitan un trabajo bien remunerado. La colisión de estas dos necesidades llevó a Vincent Awiti, de 29 años, desde su hogar en Kenia hasta un campo de batalla en la provincia ucraniana de Járkov el año pasado.

Awiti describió cómo, en las calles de Nairobi, un reclutador le prometió empleo trabajando en una tienda en Rusia. Sin embargo, cuando llegó a San Petersburgo, fue obligado a firmar un contrato militar. Luego lo enviaron a un campamento del ejército y, después de cuatro días de entrenamiento, lo enviaron a la batalla. Él nunca había visto un mapa de Ucrania.

Una mañana del pasado julio, los mandos rusos le ordenaron a Awiti y a su pelotón que avanzaran a través de dos ríos hasta una trinchera en el frente, a las afueras de la ciudad de Vovchansk. Drones armados con pequeñas bombas merodeaban el cielo. Los campos estaban llenos de cadáveres y en los ríos los muertos flotaban “como nenúfares”, según sus propias palabras. Cuando llegó al segundo río, dijo, estaba prácticamente solo; el resto de su unidad había muerto. Pasó 20 días en la trinchera antes de escapar con un desertor ruso que se disparó en la pierna para evitar que lo enviaran de vuelta al campo de batalla.

En el frente, dijo Awiti, lo abrumaba el terror, pero también sentía culpa. Había ido a Rusia para ganar dinero para su familia en Kenia. Si lo mataban —y asumía que lo harían— ya no podría ser el sustento de su hogar.

En una zona exterior pavimentada y poco iluminada, una persona juega en una mesa de billar. Otras personas están de pie alrededor, algunas con tacos en la mano.
Ed Ram para The New York Times

No hay suficientes empleos

África está experimentando un boom demográfico. El continente tiene una población de 1500 millones de personas, cuya edad promedio es de alrededor de 19 años. Esto significa que uno de los retos más importantes que enfrentan los responsables de las políticas en África es crear suficientes empleos para los jóvenes, una avalancha que se incorpora al mercado laboral cada año, y que a menudo se traslada a ciudades donde hay más trabajo.

Las economías del continente están creciendo. El Fondo Monetario Internacional proyecta que el crecimiento promedio del PIB del África subsahariana se situará en el 4,3 por ciento en 2026, aunque afirma que la guerra en Irán ha empañado esas perspectivas. A pesar del crecimiento, los países no pueden seguir el ritmo de la demanda de empleos significativos. La inmensa mayoría de los jóvenes no pueden encontrar un trabajo a tiempo completo y tienen que buscar formas alternativas de ganar dinero, como vender productos baratos o prestar servicios eventuales. Este tipo de trabajo suele estar mal pagado, no está regulado y es inseguro.

La consecuencia inevitable es que muchos jóvenes africanos buscan trabajo en el extranjero. La mayoría se dirige a otros países africanos con mercados de trabajo más grandes, pero otros van a Europa, los países del golfo Pérsico, Norteamérica, Asia y también Rusia.

Muchos caen en manos de agencias explotadoras, que utilizan las redes sociales para reclutarlos.

No se trata solo de Rusia. Hace poco hablé con un joven keniano que, tras responder a un anuncio para un trabajo en Tailandia, acabó atrapado en un centro camboyano de ciberestafas (lee sobre esta situación, en español), donde lo obligaron a trabajar en condiciones abusivas. Y algunas mujeres africanas enviadas al golfo Pérsico para trabajar como empleadas domésticas terminan atrapadas en contratos abusivos y sometidas a tratos crueles por parte de los empleadores.

Muchos africanos atraídos para combatir por Rusia, como Awiti, caen en falsas promesas de trabajo civil bien remunerado y luego son obligados a prestar servicio militar. Las publicaciones de redes sociales que promocionan el servicio militar ruso prometen pagos únicos de 18.000 dólares y salarios mensuales de hasta 3000 dólares. Para muchas personas en África, esas cantidades supondrían una bonanza económica.

Una persona vestida con un traje negro está arrodillada en una calle, con los brazos en alto y la boca abierta. Varias personas están sentadas a su alrededor, muchas con fotos en la mano.
Ed Ram para The New York Times

Pocas protecciones

El reclutamiento militar ruso ha provocado reacciones de rechazo en algunos países. El ministro de Asuntos Exteriores de Kenia, Musalia Mudavadi, viajó a Moscú en marzo para mantener conversaciones sobre el tema con su homólogo ruso, Sergey Lavrov. Y el presidente de Sudáfrica, Cyril Ramaphosa, mantuvo una conversación telefónica con el presidente de Rusia, Vladimir Putin. Posteriormente, Ramaphosa dijo que 17 sudafricanos regresarían de Rusia.

Pero muchos países parecen haber hecho poco para evitar que sus ciudadanos caigan en la trampa. Tampoco está claro hasta qué punto están incentivados para hacerlo. El gobierno keniano ha hecho del envío de trabajadores al extranjero una parte explícita de su estrategia económica, una forma de llevar divisas extranjeras a una economía en dificultades.

En cuanto a Awiti, resultó herido pero sobrevivió a la experiencia. Ahora está de regreso en Kenia, profundamente marcado por lo que vivió. Él aconseja a sus amigos que no respondan a los anuncios que ofrecen empleos bien remunerados en Rusia. Sin embargo, pese a la dura lección aprendida, aún tiene un problema: necesita empleo.

Para saber más: Lee, en español, mi artículo completo sobre cómo Rusia está atrayendo africanos a Ucrania, en el que trabajé con mis colegas John Eligon y Zimasa Matiwane.

QUÉ MÁS ESTÁ PASANDO

Tres barcas marrones y azules flotan en aguas oscuras y onduladas delante de un buque más grande.
Reuters

Los ataques amenazan con un retorno a la guerra

La violencia ha llevado al límite el frágil alto al fuego en Medio Oriente, luego de que Emiratos Árabes Unidos afirmara que Irán había lanzado misiles y drones contra un importante puerto petrolero y un buque petrolero en el estrecho de Ormuz. Omán también informó de un ataque cerca de territorio emiratí, sin identificar al responsable. Irán no confirmó ni negó que hubiera reanudado los ataques.

Estados Unidos dijo que había derribado misiles de crucero y drones iraníes disparados contra barcos que guiaba a través del estrecho, y que helicópteros del ejército también habían hundido seis lanchas rápidas militares iraníes.

Un alto mando militar de Teherán negó en los medios de comunicación estatales que se hubiera hundido ningún barco iraní. Las autoridades iraníes han amenazado con tomar represalias contra los buques de guerra estadounidenses u otras embarcaciones que intenten burlar su bloqueo.

Sigue nuestras actualizaciones en directo (en inglés).

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EN INGLÉS HAY MÁS

DEPORTES

Una persona sostiene una zapatilla de correr blanca con la inscripción “1:59.30 WR SUB2” en el lateral.
Justin Tallis/Agence France-Presse — Getty Images

Atletismo: Las superzapatillas ayudaron a romper la barrera de las dos horas en el maratón. Así es como las zapatillas de correr han evolucionado a lo largo de los milenios.

Baloncesto: Rudy Gobert fue mentor de Victor Wembanyama durante años. En las eliminatorias de la NBA, se interponen el uno en el camino del otro.

Fútbol: Este diminuto club suizo nunca había ganado un trofeo en 128 años… hasta ahora.

LA MANSIÓN DEL DÍA

Una presentación de imágenes de una mansión junto al mar.
Jill Eber/Judy Zeder, vía 1 OAK Studios

La casa de ‘Caracortada

Primero se consigue el dinero, luego el poder y después la propiedad de 237 millones de dólares frente al mar. La casa donde se filmó parte de la película Caracortada de 1983 está a la venta, a un precio que rompería un récord en Miami. La mansión tiene una piscina de agua salada y un detalle singular: el ascensor de cristal donde Tony, el personaje de Al Pacino, vio por primera vez a Elvira, interpretada por Michelle Pfeiffer.

LA LECTURA MATUTINA

Un retrato en blanco y negro de Tucker Carlson entrecerrando los ojos.
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Pocas figuras conservadoras de los medios de comunicación se asocian más con la era Trump que Tucker Carlson. Durante la última década, él ha promocionado a Trump en su sumamente popular programa de Fox News, en su pódcast independiente y en los mítines de campaña.

Sin embargo, Carlson cambió de tono cuando Trump atacó a Irán. Ahora dice que se arrepiente de haber apoyado al presidente y se ha convertido en un crítico declarado. Habló con nosotros sobre por qué cree que Trump llevó a Estados Unidos a la guerra, a la que califica de “lo más insensato que ha hecho jamás un presidente estadounidense”. Lee más, en español.

ALREDEDOR DEL MUNDO

Dos hombres se enfrentan con guantes de boxeo en un cuadrilátero ante la mirada de otros.
Lauren DeCicca para The New York Times

La pelea para quedarse en Tailandia

Algunos extranjeros que visitan Tailandia van a estudiar artes marciales. Ahora, esa podría ser una razón para quedarse.

La Visa de Destino Tailandia es un visado de cinco años para múltiples entradas, disponible para los extranjeros que se inscriban en actividades de “poder blando tailandés”, como el combate muay thai o las clases de cocina tailandesa. También pueden solicitarla nómadas digitales, trabajadores remotos y personas que busquen atención médica especializada o de larga duración.

La nueva visa ofrece a los turistas un método mucho más fácil para permanecer más tiempo en Tailandia, donde el costo de vida es más bajo que en sus países de origen. Para Tailandia, es otra forma de atraer turistas. Conoce más.

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