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Han quedado muy lejos los tiempos en que José Luis Garci y Enrique Herreros visitaron físicamente a casi cada posible votante del Oscar a la entonces mejor película de habla no inglesa en la exitosa campaña de Volver a empezar. Hoy, una cuarta parte, y muy activa, de los miembros de la Academia residen fuera de EE UU. Y hay coloquios y proyecciones por todo el mundo.
Si para Sirât, de Oliver Laxe, hubo hasta 40 relaciones públicas batallando por las nominaciones; en La bola negra serán muchos más. Porque nunca una película española ha encarado la temporada de premios cinematográficos internacionales desde una posición tan privilegiada como La bola negra. Solo La sociedad de la nieve, de Juan Antonio Bayona, y Sirât, que en la pasada edición de los galardones de Hollywood logró dos nominaciones, se acercaron a este fenómeno. El público que la ha visto en festivales la idolatra; casi toda la crítica la ama. Más allá del valor artístico del filme —cuidado que es un valor nada desdeñable—, en Norteamérica va a contar con el respaldo económico en su lanzamiento de la todopoderosa plataforma Netflix. Si Laxe pasó semanas en Estados Unidos apoyando su filme, los Javis, con su La bola negra, no se van a quedar atrás. “Por nosotros que no quede”, confesaron a la prensa española. Su productor, Jorge Pezzi, ya vivió esta carrera el año pasado con Laxe. “Laxe trabajó con ahínco y sacó todo su carisma a relucir, y el resultado fue estupendo. Pero creo que lo de los Javis va a ser aún más grande”.
Desde Cannes, los medios anglosajones, tanto los especializados como los generalistas, como The New York Times, adoran este drama. Para Variety, en sus predicciones sobre los galardones de Hollywood a mitad de las proyecciones del festival de Toronto —que en puridad no es un certamen, sino una muestra o un mercado, porque no hay un jurado repartiendo premios en la sección oficial— La bola negra podría alcanzar siete nominaciones a los Oscar, incluyendo mejor película, película internacional y guion adaptado. The Hollywood Reporter lo supera y les abre la posibilidad de hasta 14, entrando los Javis en dirección.
Ante tanto ruido, Pezzi pone pie en pared. “Seamos precavidos. Damos por hechas unas nominaciones... y nunca se sabe. Con Sirât nos llegaron a anunciar ocho y al final fueron dos. A cambio, es cierto que La bola negra va a recibir el respaldo de un equipo que trabaja y vive allí. Los Oscar hay que conocerlos muy bien desde dentro, porque son una maquinaria muy bien engrasada. Y La bola negra encaja ahí: es una obra de arte con la pretensión de llegar al gran público”.
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