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Buenos días,
Naomi Klein es una de las ensayistas más lúcidas de nuestros días y, una vez más, lo ha vuelto a demostrar. En el artículo que publicamos este domingo, toda una delicatessen, hace una formidable disección del fascismo que estamos viendo emerger. La gran diferencia con la pesadilla que vivimos en el siglo XX, explica, es que los monstruos de aquellos días prometían a las masas un futuro purificado, rico y estable para la raza aria, incluida su clase trabajadora, mientras que los fascistas de nuevo cuño aceleran sin freno hacia el desastre al grito de sálvese quien tenga pasta. Han dado totalmente la espalda a un futuro común, no tienen ningún plan para quienes no sean ricos. Solo les interesa seguir haciendo negocio mientras el mundo se viene abajo, víctima de un calentamiento global que ellos niegan y de una inteligencia artificial que campa a sus anchas, sin control.
Además, os ofrecemos una entrevista con Paul B. Preciado, voz de referencia del pensamiento trans y queer, que esta semana ha encabezado una protesta ante el Festival de las Ideas de Madrid por tener un patrocinador que compra bonos de deuda a Israel. Y, de remate, un extracto del nuevo libro del filósofo surcoreano Byung-Chul Han.
Vaya menú, lo de esta semana es alta cocina.
Por Joseba Elola
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El fascismo del fin de los tiempos
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Ilustracióin: David Criado
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Naomi Klein se alía con la escritora y documentalista Astra Taylor para alumbrar un nuevo concepto: el fascismo del fin de los tiempos. Por no decir el fascismo del apocalipsis. Los nazis, explican, prometían a sus seguidores arios tierras de cultivo y casas arrebatadas a los eslavos y a los judíos. Los nuevos fascistas están a otra cosa.
“Eso es lo que diferencia por completo a Donald Trump y los demás líderes de extrema derecha de su órbita de predecesores. Durante las campañas electorales se exhiben diversas promesas de una edad de oro: el regreso al empleo industrial de los años cincuenta, con esposas tradicionales e hijos obedientes aguardando en casa, o la esperanza de que las criptomonedas den rienda suelta a la libertad económica. Pero da la impresión de que los robots quieren acaparar los puestos de trabajo y, aparte de enriquecer espléndidamente a la familia Trump, las criptomonedas tampoco están siendo lo que se pensaba. Mientras tanto, no parece que los políticos y las élites empresariales que sostienen el fascismo del fin de los tiempos tengan ningún plan para un futuro al alcance de quienes no son ricos. En lugar de ello, predicen unos “tiempos difíciles” permanentes, como dijo en una ocasión el director ejecutivo de Palantir, Alex Karp, e imaginan un mundo en el que sobrevivirán grupos relativamente pequeños, protegiéndose a sí mismos y su riqueza en medio del caos, los conflictos y los sucesivos desastres”.
El ensayo es interesantísimo y tiene un final con luz, donde Klein y Taylor nos dicen lo que habría que hacer para evitar la emergencia de este fascismo del fin de los tiempos. No os lo perdáis.
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“Todo lo que le pasa ahora al cuerpo trans os pasará a vosotros, lo que os creéis normales. Acordaos de lo que os digo”
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Fotografía: Clara Deshayes
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Paul B. Preciado ha sido uno de los protagonistas de esta semana. El miércoles encabezó una protesta en el seno del Festival de las Ideas que este fin de semana se celebra en Madrid. Firmó una carta junto a una treintena de participantes en el evento en la que amenazaba retirarse a menos que el Festival cerrara la puerta al patrocinador Allianz, el mayor comprador mundial de bonos del Estado israelí “y, por tanto, financiador fundamental del genocidio en curso”, según los firmantes.
El pulso duró poco, el patrocinador se retiró. Nuestro compañero Álex Vicente le había hecho una entrevista en primicia a Preciado la semana pasada en París, y le llamó el jueves para actualizarla y abordar estos últimos acontecimientos.
Las palabras del pensador están plagadas de ideas interesantes. Queda claro por qué Preciado es una voz de referencia en el mundo trans y queer.
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